Outplacement, el servicio justo y necesario

Cada vez son más las organizaciones que cuentan con un servicio de Outplacement como una herramienta más al servicio de la buena gestión del factor humano y el talento. La inclusión en la Reforma Laboral de 2012, hace ya siete años, de la obligatoriedad de recurrir a planes de recolocación externa en caso de despidos […]

octubre 17, 2019 |

3 min lectura

Cada vez son más las organizaciones que cuentan con un servicio de Outplacement como una herramienta más al servicio de la buena gestión del factor humano y el talento. La inclusión en la Reforma Laboral de 2012, hace ya siete años, de la obligatoriedad de recurrir a planes de recolocación externa en caso de despidos colectivos anticipaba una necesidad transversal a toda corporación y sector de actividad, público y privado: las etapas profesionales de los trabajadores dentro de las organizaciones cumplen ciclos. Cuando la relación ya no es productiva para las partes implicadas, el outplacement es la solución que más valor agrega.

Lo cierto es que a día de hoy las compañías cuidan especialmente su imagen: hacen filantropía, reciclan, desarrollan programas de team building y afterworks, participan e invierten en todo tipo de dinámicas que puedan favorecer el entorno laboral. Entonces, ¿en qué medida se tiene en cuenta el bienestar de sus profesionales también en el momento de decir adiós?

El movimiento de profesionales entre empresas siempre ha tenido lugar, pero no se puede negar que con la generación millennial, el permanecer más de cinco años en una misma compañía se ha convertido casi en un reto inconquistable.  Las salidas existen: ¿cómo no dirigir esos procesos de la forma más eficiente y constructiva posible?

Todos hemos oído tantas y tan influyentes historias de grandes profesionales hablando de sus ex compañías, algunas con tanta vehemencia que parecerían estar hablando de una relación amorosa. Las palabras vuelan y, a pesar de la cantidad de medios que colaboran en el renombre de las organizaciones, el boca a boca sigue teniendo fuerza a la hora de aumentar o perjudicar el prestigio de las compañías. Todos sabemos la importancia de la reputación como activo empresarial  y su influencia directa en la marca. En función de la estima que se tenga a la propia organización, el público responderá de una manera u otra, lo que, desde luego, estará estrechamente relacionado al compromiso con los empleados y la confianza de los inversores y clientes.

Los programas de outplacement aportan un valor añadido a las firmas que miran de frente la realidad actual. Logran que la salida de las personas que ya no encajan en la estructura empresarial esté acompañada de profesionales con conocimiento específico en su sector, facilitando la difícil tarea de encontrar aquello que se ajuste a sus necesidades tanto profesionales como personales. Los porcentajes de recolocación tras la realización de un programa de Outplacement son llamativos: se ha llegado a estimar que el 60% de los trabajadores cuya empresa les facilita un programa de este tipo, consiguen encontrar un espacio donde desarrollar sus habilidades en un tiempo record.

Con el Outplacement no sólo ganan el candidato y su empresa de salida; también  la compañía que recibe al profesional: el asesoramiento para la elección de la mejor opción facilita al candidato el desarrollo de su core business, lo que implica que su organización de destino aprovechará al máximo sus capacidades.

El “entrenador”  o “guía” en el programa de outplacement, no sólo tiene como objetivo la recolocación del candidato: se vuelca para potenciar sus puntos fuertes y fortalece aquellos que supongan un esfuerzo mayor.  Es un coaching focalizado y específico que tiene como objetivo encontrar el espacio idóneo donde desarrollar las aptitudes profesionales del candidato al máximo.

Los profesionales que no encajan en una firma son oro para otra. Resulta llamativo entonces que a día de hoy, las compañías no cuenten con un servicio de outplacement, teniendo en cuenta que, finalmente, resulta productivo y beneficioso para todas las partes afectadas por la desvinculación laboral de trabajadores. Una organización ejemplar entiende que hay más “hasta luegos “que “adioses” y como dijo el filósofo chino Lao Tse, “Cuando el trabajo de un gran líder concluye, la gente dice: ¡Lo hicimos!”

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